Certificación energética y comportamiento ambiental del proyecto
El proyecto se plantea desde una lectura energética integral, en la que la forma arquitectónica, la orientación, la entrada de luz natural y la incidencia solar se estudian como factores fundamentales para comprender el comportamiento del edificio.
Más allá de generar únicamente una simulación, el trabajo analiza la relación entre el edificio y su entorno climático, permitiendo identificar cómo la radiación solar, las sombras proyectadas y la distribución de los huecos influyen directamente en el confort interior y en la eficiencia energética.
La propuesta demuestra una clara intención de vincular arquitectura y rendimiento ambiental, entendiendo que la certificación energética no es solo un resultado numérico, sino una herramienta para justificar decisiones de diseño.

Implantación, orientación y clima
El análisis parte de la posición del edificio en la parcela y de su exposición solar a lo largo del año. Las simulaciones realizadas en fechas representativas —21 de marzo, 21 de junio, 21 de septiembre y 21 de diciembre— permiten comparar el comportamiento del proyecto en condiciones estacionales distintas.
Esta metodología resulta especialmente adecuada porque permite observar:
- La mayor incidencia solar en verano.
- La reducción de captación durante el invierno.
- Las diferencias entre orientaciones noroeste y sureste.
- La influencia de los volúmenes cercanos sobre las sombras proyectadas.
Aunque el proyecto está muy bien desarrollado, una posible mejora sería incorporar una explicación más directa del clima de referencia: temperaturas medias, radiación solar anual, orientación dominante y necesidades principales de calefacción o refrigeración. Esto ayudaría a reforzar la relación entre los resultados de la simulación y las estrategias energéticas adoptadas.

Análisis de iluminancia interior
El estudio de iluminancia interior muestra cómo la luz natural penetra en las estancias principales a lo largo del día. Las imágenes comparativas de las 9:00, 12:00 y 17:00 permiten entender la evolución de la iluminación en diferentes momentos y estaciones.

Se observa que las zonas próximas a los huecos reciben mayores niveles de iluminación, especialmente en las horas centrales del día. Esto confirma que la disposición de ventanas y aperturas favorece la entrada de luz natural en los espacios habitables.
El análisis también permite detectar posibles contrastes entre áreas muy iluminadas y zonas más profundas de la vivienda, donde la iluminación natural disminuye. Esta lectura es importante porque permite valorar si será necesario complementar con iluminación artificial o ajustar el diseño de huecos, protecciones solares o acabados interiores.
La simulación no se limita a mostrar imágenes, sino que ayuda a justificar el funcionamiento del edificio: los resultados permiten comprobar que la vivienda dispone de una iluminación natural suficiente en gran parte de sus espacios, contribuyendo a reducir el consumo energético asociado a la iluminación artificial.
Análisis de iluminancia exterior

El análisis de iluminancia exterior permite estudiar cómo se comportan las superficies exteriores del edificio frente a la radiación solar. Las imágenes muestran diferencias claras entre las zonas más expuestas y aquellas protegidas por vuelos, terrazas, retranqueos o sombras propias del volumen.
Este estudio resulta especialmente relevante porque el proyecto presenta una geometría con cubiertas planas, terrazas y elementos horizontales que modifican la incidencia solar sobre la envolvente.
Las zonas exteriores más expuestas aparecen con valores elevados de iluminación, especialmente en las horas centrales del día, mientras que los espacios protegidos muestran niveles inferiores. Esta diferencia permite valorar el papel de los elementos arquitectónicos como mecanismos pasivos de control solar.
El análisis demuestra que el edificio no recibe la radiación de manera uniforme, sino que existen áreas de mayor captación y zonas más resguardadas. Esta lectura es clave para plantear estrategias de mejora energética, como la incorporación de protecciones solares, vegetación, pérgolas o materiales con diferente comportamiento térmico.
Insolación acumulada
El estudio de insolación acumulada permite comprender qué partes del edificio reciben mayor cantidad de radiación solar durante el día. En las imágenes se aprecia que la cubierta y determinadas fachadas concentran los valores más altos de exposición.
La cubierta aparece como una superficie especialmente relevante desde el punto de vista energético. Su alta exposición la convierte en una zona adecuada para plantear estrategias activas, como la instalación de paneles solares fotovoltaicos o captadores solares térmicos.

También se observa que algunas fachadas reciben una radiación intensa en determinados momentos del año, lo que puede ser positivo en invierno, pero problemático en verano si no se controla adecuadamente.
Por tanto, el análisis de insolación acumulada permite extraer conclusiones útiles:
- La cubierta tiene un alto potencial para captación solar.
- Las fachadas expuestas requieren control solar para evitar sobrecalentamiento.
- Las orientaciones noroeste y sureste presentan comportamientos diferenciados.
- La radiación varía de forma significativa entre junio y diciembre.
Este apartado aporta valor al proyecto porque convierte la simulación en una herramienta de decisión arquitectónica.
Estudio de sombras
El análisis de sombras completa la lectura solar del edificio. Las imágenes comparan las sombras proyectadas en distintas estaciones y orientaciones, permitiendo entender cómo el entorno y la propia volumetría afectan a la captación solar.
En los meses de mayor altura solar, como junio, las sombras son más cortas y la radiación incide de manera más directa sobre cubierta y terrazas. En cambio, en diciembre, la menor altura del sol genera sombras más alargadas, afectando a una mayor superficie del entorno y de la envolvente.

Este estudio resulta fundamental para valorar el confort exterior y la entrada de radiación en el interior. Las sombras pueden actuar como un recurso positivo durante los meses cálidos, reduciendo ganancias solares excesivas, pero también pueden limitar la captación en invierno, cuando el aporte solar resulta beneficioso.
La comparación entre orientaciones permite entender mejor el comportamiento del proyecto y justificar posibles decisiones, como la posición de huecos, la profundidad de terrazas o la necesidad de protecciones solares ajustadas a cada fachada.